La presencia de nuestro colectivo en las empresas que intervienen en esta fase es indiscutible: constructoras, promotoras, despachos de arquitectura e ingeniería, como lo es también en las empresas industriales y de fabricación de materiales. Hasta la llegada del proceso de Bolonia, las posibilidades de desarrollo profesional hacia posiciones directivas en la empresa eran mermadas por ser una titulación de grado medio. El cambio a titulación de grado rompe el techo que hasta ahora dificultaba el acceso a posiciones más altas, especialmente en las grandes empresas.

En cuanto a la rehabilitación y reforma de edificios, el reconocimiento de nuestro colectivo en este ámbito de la edificación es cada vez más valorado por el sector y la sociedad. Así, comunidades de propietarios y particulares se dirigen cada vez más a los aparejadores para el desarrollo de este tipo de encargos como técnico experto. Lo mismo ocurre en otros ámbitos como la reforma de locales y edificios comerciales o el retail que destaca como un ámbito emergente. Y también en la construcción efímera como stands de ferias y eventos. E incluso, actividades consideradas de otros sectores, como la escenografía o la arqueología. Las oportunidades en este ámbito son numerosas, teniendo en cuenta, sobre todo, aquellas en las cuales el arquitecto técnico puede realizar como técnico único todas las funciones técnicas necesarias ya sea el proyecto de obras y de actividades, la dirección de ejecución, inspecciones, diagnosis o consultoría.

Finalmente, el arquitecto técnico tiene un buen posicionamiento como técnico experto en derribos y deconstrucción de edificios. Es un sector en el cual entra en juego la gestión de residuos y el reciclaje que pueden generar nuevas oportunidades. Una mayor sensibilidad social, así como la estricta regulación legal relacionada con la gestión y recuperación de residuos abren nuevos nichos de mercado para los profesionales y para el sector en general.